¡Y mientras estás ahí colgando, pon atención! Las únicas reglas que en verdad importan son estas: lo que un hombre puede hacer y lo que no puede hacer. Por ejemplo: Tu puedes aceptar que tu padre era un pirata y un buen hombre, o no, pero tu tienes sangre pirata, hijo, y algún día tendrás que asumirlo...Palabras sabias. De más está decir que a veces uno no es capaz de aceptar ciertas cosas en uno. A veces uno se idealiza a si mismo como muy bueno. A pesar de que siempre proclamamos "yo sé que no soy perfecto/a", nos ofendemos cuando nos acusan de cosas que hemos hecho, contamos nuestras anécdotas siendo altamente benevolentes con nosotros mismos (como si siempre tomáramos las mejores decisiones) y si vemos a alguien más cometiendo los mismos errores, se nos suele hacer bastante fácil señalarlo y juzgarlo. Lo peor es que esto por lo general nos pasa muy inadvertido a nosotros mismos. Claro, hay quienes se engañan más a sí mismos que otros, pero en general, todos nos vemos un poco la cara de poceta a nosotros mismos cada cierto tiempo.
No pretendo dar un discurso sobre la honestidad a uno mismo, en esta ocasión estoy hablando de esto es por mi mismo. Por mucho tiempo siempre me he considerado bueno, justo, objetivo, considerado... Pero la verdad es que disto por mucho de esas cualidades. Tal vez no sea un Davy Jones, sin corazón y esclavizador de almas, pero definitivamente no soy mucho de lo que mencioné. Tampoco es como si fuera el CNE, pero mi "justicia" y mi "objetividad" no eran tanto, sino suavidad a mi favor. Y por la consideración, bueno, de más está decir que definitivamente me importa más lo que me afecte a mi, que lo que le suceda a mis seres más cercanos. Solamente con mi Elizabeth he llegado a sentir un poco de altruismo, pero en general, no suelo "sentir satisfacción en el dar y en el ayudar", y cuando yo logro sacar provecho de alguna situación, me siento bastante más que satisfecho.
Pero eso se acabó. No puedo seguir siendo cruel, debo pensar en los demás antes que en mi, sobre todo cuando lo que está en juego son los sentimientos y los recuerdos de los demás. Hasta aquellas personas que dicen ser muy equilibradas emocionalmente hablando (y a lo mejor hasta lo sean realmente), pueden llegar a sentirse muy heridos por causa de uno. Es un mar muy picado, donde uno nunca debería navegar.
Solo me queda decir que la persona a la que recientemente he herido, jamás leerá esto, porque ni siquiera sabe de su existencia. Ustedes que están leyendo esto, tampoco saben de quién se trata, y tal vez sea mejor así. Tristemente será una crueldad más de mi parte no dejar que esta persona sepa que realmente lo siento, pero no puede ser de otro modo, ya que lo contrario sería mucho peor, y en algún momento debo parar.
Lamento volver luego de casi 7 meses con un artículo tan triste, pero quería compartir con ustedes, los pocos que me leen, mis sensaciones de estos últimos tiempos. Han sido un poco enredados para mi, y bastante dolorosos en algunos aspectos, pero después de todo, no todo es tan malo... Mi Elizabeth vuelve después de tanto tiempo, y aunque no estaremos en el mismo barco, si navegaremos por los mismos mares, y no andaré con la maldición del capitán del Holandés Herrante, sino que podré verla mucho más seguido...
Espero que estén todos bien, o lo mejor posible. Espero poder seguir contando más cosas próximamente, y también espero que sean noticias más alegres...
Hasta el próximo abordaje!!!
